Halitosis

Qué es y cuáles son sus síntomas

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Causas en el aparato respiratorio

En el aparato respiratorio superior (encima del nivel de la laringe), existen algunas patologías que frecuentemente se presentan como infecciones crónicas y que pueden resultar en halitosis. Las más comunes son la rinosinusitis y la amigdalitis crónica.

Las malformaciones y las enfermedades del complejo ostium-meato, pueden obstruir el ostium de los senos paranasales, resultando en extasis e infección de esas cavidades. Las principales molestias de estos pacientes son la rinorrea posterior, tos, presencia de moco en la garganta, lengua saburrosa, y halitosis. Una de las consecuencias de la rinorrea posterior es la acumulación continua de moco purulento en la región más posterior de la lengua, donde se instala un segundo foco de la infección crónica provocando alteraciones en la flora bacteriana, lo que desencadena la halitosis. Existen varias bacterias, como las del género Fusobacterium y Bacteroides, relacionadas con la sinusitis crónica, que pueden producir COVs y CSVs de mal olor.

La respiración bucal influencia la cantidad y composición bacteriana de la saliva. Los respiradores bucales poseen una mayor predisposición para padecer de halitosis. Otra condición, el desvío del septo nasal, puede en algunos casos impermeabilizar el ostium del seno con la consecuente infección. En un estudio con 24 pacientes con molestias obstructivas del complejo ostium-meato, fue demostrado que, después de cirugía correctiva, el 80% de los pacientes relataron una mejora de su halitosis. Otro estudio constató que la halitosis es uno de los principales síntomas de una muestra de 100 pacientes pediátricos con rinosinusitis crónica. También la adenoiditis puede causar halitosis.

Las amígdalas son también un origen frecuente de halitosis. Estas poseen invaginaciones tubulares retorcidas que van desde la superficie hasta el interior del parénquima, más conocidas como criptas. Fragmentos de epitelio exfoliado, restos de queratina y cuerpos extraños (como restos de alimentos) pueden quedarse retenidos en las criptas, formando los cáseos (cálculos friables putrefactos). Los cálculos amigdalinos son una causa de halitosis muy frecuente, pudiendo tener un patrón de liberación periódico o continuo. Aunque es una condición prácticamente asintomática, algunos pacientes se dan cuenta al observar la eliminación de los cáseos por la lengua. Pueden ocurrir situaciones en que no ha formación de cáseos, pero al exprimir las amígdalas, es expelido un olor fuerte nauseabundo, a veces inclusive en amígdalas con aspecto sano (no hiperemiadas ni hipertrofiadas). La flora presente en las amígdalas, incluso en pacientes sin historia previa de amigdalitis, presenta bacterias capaces de producir mal olor. Un estudio epidemiológico demostró que en 49 pacientes con amigdalitis crónica caseosa, los pacientes que presentaron cáseos en el momento de la medición de los CSVs obtuvieron resultados 5 veces más elevados que aquellos que no presentaron cáseos.

Otras condiciones y patologías del aparato respiratorio superior relacionadas con la halitosis son la presencia de cuerpo extraño, la ocena o rinitis atrófica, la ocurrencia de absceso nasofaríngeo y/o retrofaríngeo, y los carcinomas de la laringe.

Las causas de halitosis procedentes del aparato respiratorio inferior, es decir, con origen primario debajo del nivel de la laringe, son más raras, e incluyen las bronquitis, bronquiectasias, neumonías, abscesos pulmonares y carcinomas del pulmón.