Halitosis

Qué es y cuáles son sus síntomas

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Los compuestos del mal olor

La percepción olfativa es originada a través de sustancias químicas dispersas en el aire, con capacidad para estimular las células receptoras del bulbo olfativo. Estas sustancias, de diferentes composiciones y estructuras físico-químicas, poseen dos propiedades en común: volatilidad y solubilidad. No existe, sin embargo, una ecuación química que permita determinar si una sustancia posee olor agradable o desagradable.

Linus Carl Pauling (1901-1994)

Los médicos antiguos creían que las alteraciones del aliento podían estar asociadas a algunas enfermedades e intentaban reconocerlas a través del olor específico en el aire espirado del paciente. El análisis moderno del aliento empezó en la década de 70 (siglo XX), cuando Linus Pauling (laureado con el Nobel de la Química) detectó, aunque sin identificar, más de 200 compuestos orgánicos volátiles (COVs), separándolos por técnicas de cromatografía gaseosa. Fue la primera vez que se demostró que el aliento humano considerado normal es un gas con una composición compleja.

Actualmente, existen instrumentos analíticos más modernos que permiten la identificación y medición de los distintos compuestos exhalados. No obstante, son pocas las pruebas usadas de forma rutinaria. Las más conocidas son las pruebas que identifican la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, la determinación de la concentración de etanol y acetaldehído (las pruebas de alcohol) y la detección do óxido nítrico en la asma. Un campo que está generando un gran interés por parte de la comunidad científica es el diagnóstico precoz del cáncer del pulmón.

En los últimos 30 años, diversos compuestos han sido identificados y se ha constatado que la mayoría de las muestras de aire exhalado, procedentes de una misma persona, contienen más de 200 COVs. Algunos factores pueden influir en la composición del aliento humano, como la condición física, diversas patologías, el estado de salud general, la ingesta de alimentos y medicamentos, factores ambientales y estilos de vida. A día de hoy, más de 3.000 compuestos diferentes fueron detectados en el aliento de diferentes personas. Cabe señalar que la International Association for Breath Research (IABR), de la cual el Instituto del Aliento es miembro, tiene en curso una base de datos, permanentemente actualizada, conteniendo todas las sustancias volátiles de origen humano y animal descubiertas en los diferentes centros de análisis en el mundo.

Los compuestos volátiles presentes en el aire espirado pueden ser distribuidos en tres grupos principales:

1. Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) de origen sistémico

En este grupo están incluidos todos los COVs en circulación en sangre que poseen la capacidad de pasar al aire exterior, ya sea a través de los alvéolos pulmonares o a través de la excreción por las glándulas salivales. El aire que es exhalado a partir de los alvéolos pulmonares generalmente incluye diversos tipos de compuestos químicos, orgánicos (hidrocarbonatos, alcoholes, cetonas, aldehídos, esteres, alcanos, etc.), inorgánicos (óxido nítrico, oxigeno molecular, dióxido de carbono, etc.), e inclusive compuestos no volátiles en el aire expirado condensado (isoprostanos, citocinas, leucotrienos, peróxido de hidrogeno, etc.). De forma indirecta, estos compuestos también pueden tener un origen externo, ya sean absorbidos como contaminantes a través de la piel, o a través de la ingestión de alimentos o medicamentos, o también por inhalación. También en esto caso, son metabolizados en el organismo y excretados por la espiración.

El aire proveniente de los pulmones puede también contener compuestos volátiles asociados a patologías, pudiendo ser considerados biomarcadores. Su identificación y medición pueden ser útil para la obtención de un diagnóstico precoz y constituye un campo de investigación muy prometedor y en gran expansión en los últimos años. La tabla siguiente enseña algunos ejemplos:

Biomarcadores Patologías asociadas
Acetona Diabetes melitos y cuadros de acetonemia
Nitratos y cianuro Infección por Helicobacter pylori
Disulfuro de hidrogeno y limoneno Enfermedad hepática y cirrosis biliar primaria
Ácidos alifáticos C2-C5 y metilmercaptano Cirrosis descompensada del hígado
Dimetilamina y trimetilamina Uremias e insuficiencia renal

2. Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) de origen extra-sistémico

En este grupo están incluidos todos los COVs que se incorporan en el aire de origen sistémico/pulmonar. El aire proveniente de los alvéolos pulmonares puede recibir aportaciones de otras fuentes de compuestos volátiles antes de salir por la boca o por la nariz. Estos COVs pueden tener o no origen bacteriano, pero generalmente están más relacionados con fenómenos de necrosis y putrefacción. Su origen es variado y puede incluir órganos o regiones distintas que comunican de algún modo con el trayecto de la espiración, como el aparato respiratorio superior, la boca y el tubo digestivo.

Los COVs más comunes de origen extra-sistémico, relacionados con la halitosis, son los fenoles indol y escatol, las proteínas putrescina e cadaverina, y el hidrocarboneto metano. Estos COVs son productos habituales de la acción de bacterias putrefactivas sobre los compuestos proteicos propios del organismo humano, originados por procesos de reducción, desaminación o descarboxilación. La variedad de estos compuestos es grande. En un estudio en que fueron incubadas muestras de placa bacteriana (obtenidas a partir de la lengua y de la saliva) fueran identificados más de 85 COVs, representando siete grupos de compuestos químicos diferentes.

3. Compuestos Sulfurados Volátiles (CSVs)

Los compuestos sulfurados volátiles (CSVs) son aquellos que contienen azufre en su composición. Son generalmente descritos como un grupo aparte debido a su prevalencia y relevancia. Son los hallados principalmente en los casos de halitosis, pudiendo tener origen sistémico o extra-sistémico. Los más frecuentes son el sulfuro de hidrogeno (H2S), el metilmercaptano (CH3SH) y el dimetilsulfuro (CH3)2S. El análisis del aire espirado por cromatografía gaseosa ha demostrado que los dos primeros son los CSVs responsables del 90% del olor de la boca.

Estas substancias son formadas a partir de la putrefacción de materia orgánica o de la degradación de compuestos proteicos, durante la metabolización de los aminoácidos metionina y cisteína. La principal fuente intraoral de estos compuestos proviene de las actividades putrefactivas de bacterias presentes en la saliva, encías, dorso de la lengua y mucosas. El dorso de la lengua fue considerado la principal región donde se producen CSVs, tanto en individuos sin enfermedad periodontal como en enfermos. En la boca, el metilmercaptano está más asociado a la enfermedad periodontal.

Los principales substratos bacterianos son los aminoácidos que contienen azufre: cisteína, cistina y metionina. Estos son los hallados en su forma libre en las secreciones salivales, fluido crevicular, o como resultado de la proteólisis de diversas proteínas en la saliva. Las células epiteliales, resultantes de la descamación de los diferentes epitelios de la cavidad oral, y los leucocitos, son también una fuente importante de esos substratos. La producción y emanación de CSVs aparentemente dependen de una serie de factores (cerca de 74) tales como el tipo de flora bacteriana (mayor prevalencia de bacterias anaerobias Gram-negativas), de las condiciones físico-químicas (pH salivar alcalino, baja presión parcial de oxigeno y reducido potencial de oxidación-reducción), y el substrato global disponible en la saliva, fluido crevicular y, en menor medida, proveniente de la dieta.