Halitosis

Qué es y cuáles son sus síntomas

¿Mal aliento o halitosis?

Aunque la expresión mal aliento sea la más comúnmente usada, el término médico que define un aliento desagradable es halitosis. El término surgió por la primera vez en 1921, en un rótulo de un enjuague oral americano. Se estima que hasta cerca del 30% de la población mundial padece con frecuencia este problema, que se presenta sin mostrar predilección por el sexo, edad ni clase socioeconómica. En los Estados Unidos, es el tercer motivo de consulta más frecuente en el dentista (después de la caries dental y de la enfermedad periodontal). Aunque el término médico halitosis sea relativamente reciente, es una de las patologías más antiguas y problemáticas con impacto en la coexistencia social.


Halitosis: un tema tabú hoy en día

Del mismo modo que sucede con otras enfermedades “vergonzosas”, en la mayoría de los casos se oye hablar sobre el mal aliento cuando es un tema jocoso de bromas y escarnio. Se ha demostrado que el hecho de que una persona se sienta insegura en relación a su proprio aliento, sin que lo discuta convenientemente, suele resultar en serios prejuicios psicosociales. Alrededor del 20% de los pacientes que han acudido a la consulta nunca fueron informados o nunca preguntaron a las personas más cercanas sobre la existencia de la halitosis.

Las justificaciones prestadas fueron el miedo de una respuesta afirmativa o el temor de ser juzgados (todavía se asocia el mal aliento a la mala higiene). Por otro lado, aquellos que conviven con una persona que padece halitosis se caracterizan por un gran pudor sobre este tema, y difícilmente le advierten sobre el problema.


La halitosis como factor desencadenante de efectos psicológicos graves

Aunque que pueda existir algún grado de preocupación con la salud física, la mayoría de las personas afectadas se preocupan más por las implicaciones sociales de padecer de halitosis. Por ese motivo, la conciencia de padecer mal aliento suele traer consecuencias psicológicas, con manifestaciones de comportamiento visibles (cubrir la boca al hablar, mantener una mayor distancia interpersonal o evitar las relaciones sociales) y otras más graves.

El simple acto de oler se encuentra imbuido de carga emocional, pudiendo suscitar la aproximación o repulsa, e incluso estimular la memoria (tanto para aquel que padece como para los que están más cercanos). La percepción de un aliento desagradable generalmente provoca un aumento inmediato de las emociones negativas, como irritabilidad, malestar, nervosismo y agitación.


La halitosis como señal de una patología subyacente

El aliento humano (incluso el considerado normal) es un gas de una composición compleja. En los últimos 30 años, han sido identificados múltiples compuestos volátiles y se ha constatado que una muestra típica de aire exhalado de una misma persona presenta generalmente más de 200 compuestos de naturaleza distinta. Son diversos los factores que determinan la ocurrencia de estos compuestos, especialmente el estado de salud general, la condición física, diversas patologías, la ingesta alimentaria y medicamentosa, factores ambientales y los estilos de vida. Hasta hoy se han detectado más de 3000 compuestos diferentes en aliento de distintas personas, muchos de los cuales están asociados a patologías subyacentes. La detección y la identificación del origen pueden ser importantes en el diagnóstico precoz de ciertas enfermedades con efectos perjudiciales (por ejemplo, la periodontitis puede resultar en la perdida prematura de los dientes).


Los orígenes más frecuentes de halitosis

El informe de 2010 publicado por el Instituto del Aliento ha indicado que la mayoría de los pacientes (60%) que demandaron tratamiento en los centros clínicos de la red en la Península Ibérica poseen halitosis de origen oral. Sin embargo, la proporción de halitosis con este origen ha disminuido en los últimos años. Algunas explicaciones posibles son la creciente sensibilización por parte de la población para una mejor higiene oral, y el acceso más facilitado al establecimiento del diagnóstico.

Las causas extraorales (aparato respiratorio, tubo digestivo, sistémico) son responsables en aproximadamente un 17% de los casos diagnosticados por el Instituto del Aliento. Estas causas son de diagnóstico más complejo y requieren generalmente una tecnología más avanzada, siendo más perceptibles de detectar en una consulta especializada de halitosis.

En el restante 23% de los pacientes que demandan tratamiento en los centros clínicos del Instituto del Aliento no es diagnosticada halitosis verdadera. Ciertas condiciones como la disminución de la secreción salival, problemas digestivos, estrés/ansiedad, aunque en algunos casos originen halitosis verdadera, suelen producir sensaciones gustativas que son percibidas como sensaciones olfativas e inducen a una persona a creer que padece de halitosis.


Innovaciones tecnológicas en el diagnóstico de la halitosis

Existen varias formas de diagnosticar la presencia de halitosis, tales como la autopercepción del paciente, pruebas organolépticas olfativas, monitores de compuestos sulfurados. Sin embargo, la cromatografía gaseosa es el método más fiable y objetivo, pues separa los gases según su peso molecular, permitiendo su identificación y medición de la concentración tanto en muestras del aire espirado como de la saliva, saburra, etc.

Estas muestras son analizadas y pueden ser identificadas comparando los espectros de masa con aquellos guardados en una base de datos de referencia de un ordenador. La cromatografía gaseosa pude ser combinada con la espectrometría de masa, lo que aumenta la amplitud de este método.